Película: El Hombre Trascendental, sube su mente a una computadora

 

 Es una película de ciencia ficción, de Johnny Deap, pero que trata mucho sobre la tendencia tecnológica. Basada en la obra del científico
Ray Kurzweil, quien actualmente trabaja como director de ingeniería en Google. Durante el film se mencionan proyectos que, dentro de la comunidad científica, están en marcha ó pronto verán luz, como la elaboración de nanorobots con fines médicos, computadoras cuánticas, el mapeo del cerebro y la idea de “subir” la mente a una supercomputadora.

La trascendencia, en la película, se basa directamente en el principio de la singularidad, el momento en que la tecnología supera a la humanidad. 
 En la vida real, el mayor defensor de la singularidad, el autor, científico y futurista Ray Kurzweil, reconoce abiertamente que "la ciencia ficción es la gran oportunidad para especular sobre lo que podría suceder."




Los escépticos

A pesar de todo esto, existe mucho escepticismo sobre las ideas de la singularidad. El famoso lingüista, activista, y profesor del MIT (alma mater de Kurzweil) Noam Chomsky dijo con desdén:

"No veo ningún logro concreto allí... Es ciencia ficción. No encuentro ninguna razón particular para creer”. Para Chomsky,  la referencia de Kurzweil sobre las máquinas está asociada a la elaboración de programas. “¿Qué es un programa?”, se pregunta Chomsky, un programa es una teoría escrita en un lenguaje complejo para ser interpretado por una computadora. Estas teorías no brindan ningún tipo información concreta. “La pregunta es, ¿podemos diseñar una teoría para explicar el ‘ser inteligente’?... Estamos aún muy lejos de eso”, finaliza.

Este es el mayor argumento en contra de la singularidad: incluso si por algún milagro somos finalmente capaces de diseñar inteligencia artificial, que es capaz de aprender por sí misma, estamos a años y años de distancia de llegar allí.


 

Una nueva ética de la inteligencia artificial

Kurzweil sugiere que el ritmo al que evoluciona la tecnología en los últimos años indica que la velocidad a la que seguirá evolucionando en el futuro la hará imparable.
Ante esto nace la necesidad de discutir sobre los aspectos éticos que conlleva desarrollar dispositivos con la capacidad de contener una conciencia.

Grupos que defienden los intereses del ser humano y la esencia del ser humano, con mayor o menor radicalismo, surgen en la película como una forma de contener los avances que amenazan con destruir el mundo tal cual lo conocemos.
Puede ser que, en la actualidad, la comunidad científica se mantenga expectante ante los avances tecnológicos, sin embargo, llegará un momento en que los grandes líderes de los más importantes sectores políticos tengan que tomar decisiones que van a mediar el accionar de estas nuevas “inteligencias”.

Basta imaginar un escenario en el que la inteligencia artificial se vuelva un estándar, con su inmortalidad, libre de enfermedades, no sujeta a interacción corporal con el mundo o con nosotros, sin necesidad de reproducción biológica... ¿Qué clase de sociedad puede surgir de un escenario así y cuáles serían las implicancias culturales, sociales y existenciales? Quizás no nos alcance aún la consciencia para imaginarlo.

Ver Película Completa:



 

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